Comprimir imágenes: Todo lo que necesitas saber
Tu web tarda una eternidad en cargar. El correo te devuelve el mensaje porque las fotos pesan demasiado. La memoria del móvil está al límite y no puedes hacer ni una foto más.
La solución casi siempre es la misma: comprimir imágenes.
La compresión de imágenes reduce el peso de tus archivos sin que las fotos dejen de verse bien. Es la forma más directa de acelerar una página web, liberar espacio y compartir archivos con rapidez. Pero hay más detrás del botón de "comprimir" de lo que parece.
En esta guía te explico cómo funciona la compresión, qué formatos elegir, cuándo usar compresión con pérdida o sin pérdida, y cómo conseguir el archivo más ligero sin arruinar tus fotos.
¿Qué es la compresión de imágenes y por qué importa?
Cuando hablamos de comprimir imágenes, hablamos de reducir el peso del archivo digital. Una foto sacada con un móvil actual puede pesar entre 10 y 20 MB. Comprimida, esa misma imagen puede quedarse en 200-500 KB. Eso es hasta un 98% menos de peso, y la diferencia visual es casi nula.
¿Y por qué importa tanto? Por dos razones: velocidad y espacio.
Las imágenes representan la mayor parte de los datos en una página web típica. Según estudios de Google, las páginas que tardan más de 3 segundos en cargar pierden más de la mitad de sus visitantes. Las imágenes pesadas son la causa principal de esa lentitud.
El tamaño de archivo también afecta al almacenamiento, a los límites de envío por correo y a los tiempos de subida. Una carpeta con 500 fotos sin comprimir puede ocupar 10 GB. Comprimidas, esas mismas fotos caben en menos de 500 MB.
Comprimir no significa perder calidad. Los algoritmos actuales son inteligentes. Saben qué detalles percibe el ojo humano y cuáles no. Eliminan la información que nunca notarías y conservan la que importa. El resultado es un archivo que se ve prácticamente igual pero ocupa una fracción del espacio original.
¿Cuál es la diferencia entre compresión con pérdida y sin pérdida?
Esta es la distinción más importante en el mundo de la compresión de imágenes. Existen dos tipos, y funcionan de forma muy diferente.
La compresión con pérdida descarta parte de la información de la imagen para conseguir archivos mucho más ligeros. Elimina detalles que tus ojos difícilmente notarían. Los degradados de color se simplifican. Las texturas finas se suavizan. El resultado es un archivo mucho más pequeño con una pérdida de calidad mínima, casi invisible.
JPEG es el formato clásico de compresión con pérdida. Cuando guardas una foto en JPEG al 80% de calidad, el archivo puede pesar 10 veces menos que el original. Y la mayoría de personas no nota la diferencia en pantalla.
El inconveniente es que la compresión con pérdida no se puede deshacer. Una vez que los datos se eliminan, desaparecen para siempre. Y si comprimes el mismo archivo una y otra vez, la calidad baja con cada guardado.
La compresión sin pérdida reduce el tamaño del archivo sin eliminar ningún dato. Funciona detectando patrones en la imagen y almacenándolos de forma más eficiente. Es como comprimir un archivo ZIP: los datos se empaquetan mejor, pero no se pierde nada.
PNG es el formato sin pérdida más conocido. Al guardar como PNG, cada píxel queda exactamente igual. Puedes abrir, editar y volver a guardar la imagen tantas veces como quieras sin perder calidad.
La contrapartida es que los archivos sin pérdida pesan más. Un PNG suele ser 3 a 5 veces más grande que un JPEG de la misma foto.
¿Cuándo usar cada uno?
- Compresión con pérdida para fotos, imágenes web y redes sociales. El peso del archivo importa más que la exactitud de cada píxel.
- Compresión sin pérdida para logotipos, capturas de pantalla, gráficos con texto e imágenes que piensas editar en el futuro.
¿Qué formato de imagen ofrece la mejor compresión?
Cada formato tiene sus puntos fuertes. Elegir el correcto depende de lo que muestra la imagen y de dónde la vas a usar.
JPEG es el estándar para fotos desde los años 90. Funciona muy bien con fotografías que tienen muchos colores y degradados suaves. Soporta millones de colores y comprime las fotos de manera eficiente. Pero no permite transparencias, y cada vez que guardas se pierde un poco de calidad.
Ideal para: fotos en webs, archivos adjuntos en correo, publicaciones en redes sociales.
PNG usa compresión sin pérdida y soporta transparencia. Es el formato preferido para logotipos, iconos, capturas de pantalla y gráficos con bordes definidos o texto. Los archivos PNG pesan más que los JPEG, pero conservan cada detalle intacto.
Ideal para: logotipos, capturas de pantalla, gráficos, imágenes con texto o fondos transparentes.
WebP fue creado por Google para sustituir tanto a JPEG como a PNG. Ofrece compresión con pérdida y sin pérdida en un solo formato. Los archivos WebP son un 25-35% más pequeños que los JPEG equivalentes y hasta un 26% más ligeros que los PNG. Todos los navegadores modernos lo soportan.
Ideal para: imágenes web donde buscas el menor peso posible con buena calidad.
AVIF es el formato más reciente. Ofrece una compresión todavía mejor que WebP: hasta un 50% menos que JPEG a la misma calidad visual. Soporta transparencia, amplia gama de colores y HDR. La compatibilidad con navegadores crece rápido, aunque aún no es total.
Ideal para: proyectos web que quieren los archivos más ligeros posibles.
GIF usa compresión sin pérdida pero solo admite 256 colores. Eso lo hace terrible para fotos, pero útil para animaciones cortas y gráficos simples.
Ideal para: animaciones breves y gráficos con pocos colores.
Una regla rápida: para fotos en la web, empieza con WebP. Si necesitas máxima compatibilidad, usa JPEG. Para gráficos y capturas de pantalla, elige PNG. Y si tu audiencia usa navegadores actuales, prueba AVIF para conseguir los archivos más pequeños.
¿Cómo comprimir imágenes sin perder calidad?
"Reducir tamaño de imagen sin perder calidad" es la búsqueda más habitual sobre compresión. La respuesta honesta es que depende de qué entiendes por "calidad."
Si te refieres a cero pérdida de datos, necesitas compresión sin pérdida. Guarda en PNG o en WebP sin pérdida. Los archivos serán más ligeros que los formatos sin comprimir, pero no tan pequeños como los que te da la compresión con pérdida.
Si te refieres a que "se vea igual a simple vista," tienes mucho más margen. La compresión con pérdida bien configurada produce imágenes que son visualmente idénticas a las originales. Así es como lo consigues:
Elige bien el nivel de calidad. Para JPEG, un valor de 75-85% te da una reducción de tamaño enorme con un cambio visual casi imperceptible. Por debajo del 60% es donde empiezan a aparecer artefactos: bloques, bandas de color y bordes borrosos.
Redimensiona antes de comprimir. No comprimas una foto de 4000 píxeles de ancho si se muestra a 800 píxeles en tu web. Primero reduce las dimensiones al tamaño de visualización. Luego comprime. Ahorrarás mucho más espacio que con la compresión sola.
Elimina los metadatos. Cada foto de cámara o móvil trae datos EXIF: modelo de cámara, ubicación GPS, fecha, configuración. Estos metadatos pueden sumar 50-100 KB por archivo. Quitarlos es una reducción gratuita que no afecta en nada a la apariencia de la imagen.
Prueba distintos formatos. La misma foto comprimida como WebP puede pesar un 30% menos que como JPEG a la misma calidad visual. Haz pruebas y compara. Unos segundos de comparación te pueden ahorrar megabytes en toda tu web.
No comprimas dos veces. Si una foto ya está comprimida como JPEG, no la abras y la vuelvas a guardar como JPEG. Cada guardado añade más artefactos. Trabaja siempre desde la fuente de mayor calidad que tengas.
¿Cuánto se puede reducir el tamaño de las imágenes para una web?
Las cifras te van a sorprender. Un flujo de trabajo bien optimizado puede recortar entre un 80% y un 95% del peso total de las imágenes respecto a las fotos originales.
Veamos un ejemplo concreto. Una foto de producto sacada directamente de la cámara puede pesar 5 MB a 4000x3000 píxeles. Esto es lo que pasa al optimizar imágenes paso a paso:
- Redimensionar al tamaño de visualización (1200 px de ancho para un blog): de 5 MB baja a unos 1,5 MB.
- Convertir a WebP al 80% de calidad: de 1,5 MB baja a unos 150 KB.
- Eliminar metadatos: ahorro extra de 20-50 KB.
Resultado final: unos 120 KB. Eso es un 97% menos que los 5 MB originales, y la imagen se ve estupenda en pantalla.
Para una web típica, estos son buenos objetivos de peso:
- Imágenes de cabecera (banners a ancho completo): menos de 200 KB
- Imágenes de artículos del blog: menos de 100 KB
- Miniaturas de producto: menos de 50 KB
- Iconos y logotipos: menos de 20 KB
Estos objetivos son perfectamente alcanzables con el formato y la calidad adecuados. PageSpeed Insights de Google marca cualquier imagen de más de 100 KB que pueda optimizarse más.
¿Por qué importan estos números? Cada 100 KB que ahorras por imagen se multiplica rápido. Una página con 10 imágenes de 500 KB cada una carga 5 MB solo en imágenes. Si las comprimes a 100 KB cada una, la página carga 4 MB menos. En conexiones móviles, esa es la diferencia entre una carga de 2 segundos y una de 6 segundos.
¿Afecta la compresión de imágenes al SEO y al posicionamiento en Google?
Sí, y de forma directa. Google usa la velocidad de carga como factor de posicionamiento. Y las imágenes suelen ser los elementos más pesados de cualquier página.
Los Core Web Vitals de Google miden tres cosas: velocidad de carga, interactividad y estabilidad visual. Las imágenes pesadas perjudican la primera métrica, el Largest Contentful Paint (LCP). Esta mide cuánto tarda en hacerse visible el contenido principal de la página. Si tu imagen de cabecera es un JPEG de 2 MB, el LCP se resiente y tu posicionamiento baja.
Los datos son claros. Las páginas que obtienen una puntuación "buena" en Core Web Vitals reciben más tráfico de Google. Los sitios que optimizaron sus imágenes mejoraron el LCP entre 2 y 4 segundos de media. Para palabras clave competidas, esa diferencia de velocidad puede ser lo que separa la primera página de resultados de la segunda.
La compresión de imágenes también ayuda con:
- Eficiencia de rastreo. El bot de Google tiene un presupuesto de rastreo para cada sitio. Páginas más ligeras permiten que el rastreador indexe más contenido en el mismo tiempo.
- Posicionamiento móvil. Google usa la indexación mobile-first. La mayoría de usuarios móviles navegan con conexiones más lentas. Las imágenes grandes perjudican el rendimiento móvil más que ningún otro factor.
- Tasa de rebote. Las páginas lentas hacen que los visitantes se vayan. Una tasa de rebote alta le dice a Google que tu contenido no cumple con las expectativas del usuario.
La acción es clara. Comprime cada imagen de tu web. Usa formatos modernos como WebP o AVIF. Redimensiona las imágenes al tamaño en que se muestran. No sirvas una foto de 4000 px cuando la página la muestra a 600 px.
Optimizar imágenes es la mejora de SEO más fácil de aplicar y con mayor impacto que puede hacer cualquier web.
¿Se pueden comprimir archivos PNG sin perder la transparencia?
Sí. Esta es una preocupación frecuente, y la respuesta es sencilla.
PNG soporta dos tipos de transparencia: transparencia total y transparencia parcial (canal alfa). Ambas sobreviven a la compresión sin problema, siempre que mantengas la imagen en formato PNG o la conviertas a WebP.
¿De dónde viene la confusión? Si conviertes un PNG transparente a JPEG, la transparencia desaparece. JPEG no soporta transparencia en absoluto. Las zonas transparentes se rellenan con un color sólido, normalmente blanco. Eso no es un problema de la compresión, es un problema del formato.
Para comprimir un PNG manteniendo la transparencia:
- Usa compresión PNG. Herramientas como CompressIMG reducen el peso del PNG optimizando la estructura interna de datos. Los colores se consolidan. Los datos redundantes se eliminan. Pero la transparencia se mantiene intacta.
- Reduce la paleta de colores. Un PNG con 16 millones de colores es mucho más pesado que uno con 256. Si tu imagen es un logotipo o un icono, probablemente no necesitas tantos colores. Reducir la paleta puede rebajar el peso entre un 50% y un 80% con un cambio visual mínimo.
- Convierte a WebP. WebP soporta transparencia y comprime bastante mejor que PNG. Un archivo WebP transparente suele pesar un 25-35% menos que el mismo PNG. Todos los navegadores modernos soportan transparencia en WebP.
Un detalle a tener en cuenta: algunas herramientas de compresión convierten PNG a JPEG de forma automática para ahorrar espacio. Si tu imagen tiene transparencia, asegúrate de que el formato de salida la soporte. Quédate con PNG o WebP.
¿Cuál es la mejor forma de comprimir fotos para enviar por email?
Los proveedores de correo imponen límites de tamaño. Gmail permite adjuntos de hasta 25 MB. Outlook pone el límite en 20 MB. Si envías varias fotos, alcanzas esos límites muy rápido.
Aquí tienes un flujo de trabajo sencillo para preparar fotos para correo:
Paso 1: Redimensiona. Las fotos de un correo se ven en pantalla. Nadie necesita una foto de 4000 px en un email. Reduce las dimensiones a 1200-1600 px en el lado más largo. Solo con esto, el peso baja entre un 60% y un 80%.
Paso 2: Guarda como JPEG al 80% de calidad. Para fotografías, JPEG al 80% te da el mejor equilibrio entre calidad y peso. Una foto redimensionada a 1200 px al 80% de calidad suele pesar entre 100 y 200 KB. Con eso puedes enviar decenas de fotos en un solo correo.
Paso 3: Elimina los metadatos. Quita los datos EXIF. Ahorras espacio y, de paso, evitas compartir tu ubicación GPS sin querer.
Paso 4: Pon nombres descriptivos a los archivos. Esto no tiene que ver con la compresión, pero te hará la vida más fácil. "vacaciones-playa-2026.jpg" es mejor que "IMG_20260215_134522.jpg."
Si necesitas enviar muchas fotos, lo mejor es comprimirlas primero y luego crear un archivo ZIP. O usa un enlace en la nube en vez de adjuntos. Pero para un puñado de fotos, redimensionar y comprimir con JPEG hace el trabajo perfectamente.
¿Cómo funciona la compresión en distintos tipos de imágenes?
No todas las imágenes se comprimen igual. El contenido de la imagen, lo que realmente muestra, determina lo bien que funciona la compresión.
Las fotografías se comprimen bien con métodos con pérdida. Tienen transiciones de color suaves y formas orgánicas. JPEG y WebP las manejan de maravilla. Una foto al 80% de calidad JPEG se ve casi idéntica a la original.
Las capturas de pantalla son más complicadas. Tienen texto nítido, bloques de color sólido y bordes definidos. La compresión con pérdida puede difuminar el texto y crear artefactos alrededor de los bordes. PNG suele ser la mejor opción para capturas. Si el peso es importante, WebP con calidad alta (90% o más) también funciona.
Los gráficos e ilustraciones suelen tener grandes áreas de color uniforme. PNG los maneja con eficiencia porque su algoritmo de compresión es excelente con patrones repetitivos. Un gráfico simple puede pesar solo 10 KB como PNG pero 50 KB como JPEG, porque JPEG tiene dificultades con los bordes duros y los colores sólidos.
Las imágenes con texto requieren cuidado especial. El texto tiene bordes nítidos y de alto contraste. La compresión con pérdida difumina esos bordes y hace que el texto sea más difícil de leer. Si la imagen contiene texto legible, usa PNG o WebP sin pérdida. O mejor aún, usa texto HTML real en vez de texto dentro de imágenes.
Las imágenes con transparencia tienen que usar PNG, WebP o AVIF. JPEG no soporta transparencia. Punto.
La regla general: si la imagen viene de una cámara, usa compresión con pérdida. Si fue creada en un ordenador (capturas de pantalla, logotipos, diagramas), usa compresión sin pérdida. Si tienes dudas, prueba ambas opciones y compara.
¿Qué errores comunes hay que evitar al comprimir imágenes?
Hasta las tareas simples tienen sus trampas. Estos son los errores que más calidad y tiempo le cuestan a la gente.
Comprimir archivos ya comprimidos. Abrir un JPEG y guardarlo otra vez como JPEG añade una segunda ronda de compresión con pérdida. La calidad baja. Haz esto cinco veces y la imagen parece un mosaico borroso. Trabaja siempre desde tu fuente de mayor calidad.
Usar el formato equivocado. Guardar un logotipo como JPEG crea artefactos alrededor de los bordes. Guardar una foto grande como PNG genera un archivo innecesariamente pesado. Elige el formato según el contenido.
Saltarse el paso de redimensionar. La compresión sola tiene un límite. Si tu web muestra imágenes a 600 px de ancho, no subas archivos de 4000 px y confíes solo en la compresión. Redimensiona primero, luego comprime. Los resultados serán mucho mejores.
Comprimir de forma excesiva. Bajar la calidad JPEG al 30% ahorra mucho espacio, pero la imagen queda terrible. Artefactos de bloques, bandas de color y detalles emborronados. Para la mayoría de usos, una calidad del 75-85% es el punto ideal.
Olvidar las pantallas retina. Las pantallas actuales tienen el doble de densidad de píxeles. Una imagen que se muestra a 600 px en una pantalla retina necesita en realidad 1200 px de datos fuente para verse nítida. Redimensiona al doble del tamaño de visualización antes de comprimir.
No probar en el móvil. Una imagen que se ve perfecta en un monitor grande puede mostrar artefactos de compresión de forma evidente en la pantalla pequeña del teléfono. Comprueba siempre tus imágenes comprimidas en el móvil.
Comprimir todo con la misma configuración. Una foto y una captura de pantalla necesitan ajustes diferentes. Un solo preset de compresión no sirve para todos los tipos de imagen. Dedica unos segundos extra a elegir el formato y la calidad adecuados para cada tipo.
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